jueves, abril 3
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Tradición y naturaleza Molino y árboles sobreviven al tiempo en La Angostura, Cochabamba

El molino que sobrevive en la entrada al valle alto en lo que hoy es la Hacienda Angostura probablemente tiene más de 100 años. Según uno de los grabados en piedra, data de 1914, pero se requieren más estudios.

En el pasado, los molinos artesanales eran esenciales para procesar los granos y funcionaban con la presión del agua. Se cree que este lugar era una alternativa a los molinos de Pocoata, en Arani.

Después de tanto tiempo queda la edificación de barro, hecha por sus primeros habitantes. Sus muros de adobe perduran, pero el techo y las vigas que sujetaban con cueros han desaparecido. También se hallan las piedras, del tamaño de una rueda, que convertían el grano en harina.

Su presencia evoca la época productiva del valle, cuando el lugar se llenaba de granjeros que traían el trigo y el maíz en burros para marcharse con bolsas llenas de harina a San Benito y otros poblados.

Todo lo que se conserva será restaurado y se buscan los materiales adecuados. Muy cerca de los molinos está el sistema de agua, hecho de piedra y en cascada, y alrededor están los árboles antiguos como un algarrobo y un eucalipto. Hay quienes dicen que tienen cientos de años. El último posee un tronco tan grueso que se necesitan unas cuatro personas para rodearlo.

En el río que bordea el lugar hay varias urnas, hechas por los dolientes que antes de los conflictos por tierras iban a lavar la ropa de sus difuntos, una costumbre en la que se elabora el duelo.

Los molinos, árboles y urnas son algo de lo que se conserva pese a los avasallamientos. Sin embargo, la deforestación dejó su huella y se perdieron cientos de molles.

Los Tiempos

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